Hoy celebro mis 15 años,
agradeciendo a Dios por cada paso que me ha permitido dar, por cada sueño sembrado en mi corazón y por cada enseñanza que ha iluminado mi caminar.
Confío en que Su presencia seguirá guiando mi futuro y sosteniendo mis decisiones. A Él confío mis sueños, mi juventud y el camino que se abre ante mí.
A mis padres, ejemplo de amor, fe y sacrificio, gracias por enseñarme a vivir con Dios por delante y por acompañarme en cada paso de mi vida.